Se trata de una obra poco habitual en la imaginería barroca, puesto que muestra a la Virgen María niña como Inmaculada, abatiendo al maligno y vencedora sobre las fuerzas del mal. María está representada en plegaria, con los brazos cruzados sobre del pecho, la cabeza ligeramente inclinada y la mirada hacia abajo.
El diablo muestra una apariencia monstruosa, siguiendo los modelos difundidos desde los siglos medievales. A pesar de que se desconoce la procedencia de la imagen, se ha propuesto que pudo formar parte de un retablo dedicado a la Virgen niña, aunque es posible que se trate de una imagen devocional de carácter privado.
Ficha Técnica:
- Virgen niña
- Escultura en madera policromada
- Siglo XVIII
- Núm. Inv. MLDC 304


